Ser esposos y padres en la adolescencia de nuestros hijos
Por el Prof. Dr. Osvaldo Juan Maccio
Con la adolescencia de nuestros hijos no solo cambian ellos, sino que todos los integrantes de la familia y muchas cosas que la rodean cambian
De todos los eventos que afectan a un matrimonio y a la familia probablemente esta sea la etapa que más pone a prueba la flexibilidad del sistema, ya que se combinan varios factores:
En la adolescencia es cuando se presentan con mayor frecuencia los problemas emocionales serios.
Aun cuando los padres ya se encuentran en la madurez, muchas veces se ven obligados a revivir su propia adolescencia.
La edad de los abuelos por lo general es crítica, se acercan a no poder mantenerse por sí mismos, la soledad y muerte se avecinan, convirtiéndose esto en motivo de otra preocupación.
Todo lo anterior se conjuga en un solo momento para poner a prueba el sistema familiar de varias formas. Una de ellas está en la tendencia de los padres a regresar a etapas anteriores del desarrollo. Mediante mecanismos de sobreprotección es posible mantener a un adolescente sin crecer, muchas veces son intentos inútiles de los padres por no abandonar su propia adolescencia; esto se debe a algún problema que les impide pasar a etapas subsecuentes como la madurez y la adultez.
Esta etapa es la llamada Diferenciación y realización; tiene una duración aproximada, del décimo al vigésimo año de unión del matrimonio. Con frecuencia las dudas de la etapa en que nuestros hijos eran escolares continúan y se exacerban en las fases tempranas de este periodo, sin embargo, su resolución trae consigo que la pareja se estabilice, presentándose la oportunidad de lograr un mayor desarrollo y realización personal.
En este proceso de realización personal, la pareja puede enfrentar conflictos; particularmente de dos tipos:
. Diferencias en el ritmo de crecimiento de los cónyuges, especialmente cuando la carga de obligaciones frente a los hijos es desigual. Es común que las madres al tener mayores obligaciones hacia los hijos empiecen a tener sentimientos de envidia hacia las carreras de sus esposos, lo que puede ocasionar cierto resentimiento, propiciando la formación de alianzas madre-hijo que pueden ser hostiles en contra del padre; esto puede crear una diversidad de conflictos entre la pareja. .Diferencias en la forma o métodos utilizados para alcanzar una productividad óptima encaminados al logro de la realización personal, se puede ilustrar claramente en el típico conflicto sobre si la esposa debe o no trabajar o si sólo dedicarse al cuidado de los hijos y del hogar.
Las consecuencias y necesidades según las áreas de re-orientación, pueden ser la siguientes: en el área de identidad, pueden aparecer fuertes dificultades; por ejemplo: la rivalidad que siente un padre hacia su hijo hombre cuando ve que éste crece más fuerte o inteligente que él o bien los sentimientos de inferioridad y minusvalía si el hijo no logra alcanzar las expectativas de los padres.
Por otra parte, pueden presentarse demandas del hijo hacia los padres cuando el muchacho los compara con maestros, amigos, líderes, ídolos y demás modelos de identificación. La mayor parte de las veces el padre se ve confrontado en sus propias áreas de identidad; por ejemplo: en su capacidad de trabajo, su fortaleza física o moral, su inteligencia, su capacidad de tolerar el cambio hacia la madurez, además de su estatus social que a veces no es tan bueno como el de los padres de algunos amigos de sus hijos.
En otro nivel, las madres encuentran de pronto que existen otras mujeres que tal vez ofrecen mayor atractivo y estímulo para sus hijos. Su hija adolescente ya no la encuentra tan inigualable, ni su hijo la ve tan bella e inteligente; señales que auguran una despedida pronta y un paso más del crecimiento de la familia.
Los hijos se van y con ellos nuestra juventud
Primero se van desde el punto de vista emocional: aquí los hijos se separan y cambian y esto requiere de una movilización en la distribución de las corrientes emocionales que hasta ese momento habían cumplido con su misión. Por ello, se hace necesario que los padres se aseguren de recibir el respeto, cuidado y consideraciones de los otros miembros, mediante el comportamiento maduro y la aceptación del cambio.
Una vez más se vuelve necesario renovar, por así decirlo, el contrato matrimonial y se requiere de un fuerte apoyo mutuo, ya que, se inicia el climaterio. Es necesario tener la capacidad para expresar los sentimientos de tristeza y de pérdida, además de la seguridad de poder seguir compartiendo un espectro amplio de intereses como compensación por la ausencia de los hijos que se empiezan a convertir en adultos.
En el área sexual
El organismo de la pareja sufre grandes cambios en las funciones sexuales; estos fenómenos cambian, mas no desaparecen y es preciso estar al tanto de su presencia.
Es importante saber que existe atracción por parte de los hijos hacia los padres, de hecho, gran parte de la rebelión y rechazo del adolescente se debe a esto. Es necesario que los hijos cambien el curso de sus impulsos, fuera de la familia, en búsqueda de nuevos compañeros con quienes se puedan formar otros sistemas familiares que continúen el ciclo vital del individuo. Sin duda alguna no es fácil separarse después de tantos años y experiencias compartidas, pero es indispensable que ambos miembros de la pareja aprendan a soltar a los hijos a tiempo y para esto se requiere de un gran apoyo mutuo que incluye:
mostrar al otro cuando falla y ayudarle a remediarlo,
Tolerar las regresiones temporales del compañero(a) a etapas anteriores de comportamiento y restablecer el anclaje emocional, ya que, los roles de esposo y esposa muchas veces se han olvidado, puesto que se han transferido por completo al de ser padres.
En el área económica
En general, se presentan ventajas, puesto que a estas alturas, casi siempre, existe una seguridad económica con la que no se contaba en un principio por las demandas de la crianza. En esta etapa resulta posible continuar con los pasatiempos que se interrumpieron, las aficiones que se dejaron, los viajes que no se hicieron, las conversaciones que no se tuvieron; es en verdad el momento de recoger la cosecha. Desdichadamente en un gran número de casos el hombre se siente perdido ante una situación nueva y así cuando de nuevo es libre encuentra difícil aceptarlo. La tendencia a repetir e idealizar lo pasado pueden estar presentes. En fin lograr una reorientación en esta área puede ofrecer muchas ventajas si se saben aprovechar.
En el área del fortalecimiento del yo
Resulta indispensable obtener ayuda y apoyo del compañero(a) para lograr el cambio de roles. La abdicación del trono de los padres frente a los hijos adolescentes puede ser tan seria que amenace la identidad de la pareja.
Cuando los hijos se van, la pareja adquiere otra dimensión social por lo que es necesario continuar apoyando las defensas sociales adaptativas con el objeto de seguir funcionando en la sociedad.
En cuanto a la intimidad
En aquellas parejas que han logrado resolver sus crisis anteriores, ésta se profundiza, por lo que su desarrollo y realización individual se han desenvuelto de una manera óptima, pero si sucede lo contrario, es decir, si la pareja no ha logrado resolver sus conflictos o si su desarrollo y realización se han estancado, es entonces cuando se da un gradual y progresivo alejamiento.
En esta etapa, tras haber pasado por un periodo de conflicto, se llegan a consolidar patrones definitivos de poder y dominancia, estableciéndose una relación complementaria, simétrica o paralela.
Otros trabajos de los encuentros de padres y educadores EPE